Su jugo tiene más antioxidantes que el vino tinto, el
de arándanos y el té verde, pero como fruta está lejos del protagonismo
de la uva de mesa o la manzana. Todo porque a sus arilos, la parte
carnosa y roja que rodea la semilla, lo comestible, es difícil llegar.
Hasta ahora. Se ha descubierto que los altos niveles de polifenoles y
antioxidantes del jugo de la granada ayudan a prevenir enfermedades
neurodegenerativas, como alzheimer o parkinson y sirven en el
tratamiento de dolencias cardíacas, incluso para combatir el cáncer.
Razones suficientes para disparar su consumo como alimento funcional y
productos semielaborados -al estilo de snacks- en Estados Unidos, Europa
y Japón, incluso vino como se hace en Israel. Las dos marcas más
conocidas de bebidas colas ya lo sumaron como ingrediente.
También son razones suficientes como para que la
producción chilena, todavía incipiente, aumente en forma considerable.
"Como fruta, la granada es difícil de comer si no se
tiene costumbre; mancha, a pesar de sus cualidades nutracéuticas, y se
estima que el mercado de la fruta fresca se saturará a mediano plazo. La
apuesta chilena debe apuntar a la agroindustria. Así como Chile
posicionó vinos con mayor cantidad de antioxidantes, puede posicionar un
jugo de granadas con esas mismas cualidades", explica Nicolás Frank,
profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Chile.
POR LA CHITTTTTTTTTTTTTTTT VEN A MI GRANADA:(!
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